"Yo necesito ese traje, ¿me entendés', yo SOY Batman", le confesó hace pocos días Leandro Nieto a su novia, Aída. Y ella, claro, no se sorprendió. Tampoco se extrañaron sus amigos ni su familia cuando en 2008, para el estreno de la película anterior, salió de la casa disfrazado, se metió al "Batimóvil" (un Citroen 3CV negro murciélago), trepó en el ascensor hasta el último piso de los Cines del Solar y bajó corriendo las escaleras con la capa remontando el aire y despertando la admiración de los fanáticos.

"A ese traje lo diseñé yo y lo hice hacer con una modista que resultó ser malísima. Lo armé de pura locura y después inventé una fiesta de disfraces para poder usarlo", cuenta este joven estudiante de Arquitectura mientras espera con ansiedad el estreno de "El caballero de la noche asciende", la última entrega de la saga del hombre murciélago, que llega hoy a las salas del país. De todos modos, no tiene tantas expectativas: "no creo que logre superar a la anterior ni mucho menos a 'Batman vuelve' (Tim Burton, 1992), con Michael Keaton. De ese Batman es justamente un traje de látex que acabo de encargar en Buenos Aires y que me cuesta un h... pero no importa", cuenta Leandro.

Llaveros, muñecos, fotos, posters, cómics, libros, películas, remeras y parches para la ropa son algunos de los elementos que lo conectan con su superhéroe favorito y, según dice, cada vez que un amigo o familiar se va de viaje, vuelve con algo de regalo.

"¿Por qué Batman y no Superman?", fue la pregunta clave. "Y... primero porque me impactó su historia de vida, que se haya convertido en justiciero después de presenciar la muerte de sus padres. También me gusta que no tenga superpoderes, solo destreza física y un superauto que me vuelve loco, pero es el más real de todos", respondió.

Hoy no va a poder hacer lo mismo ("se encogió un poco el traje", reniega), pero se conforma con saborear los tesoros que coleccionó durante sus 24 años de vida.